5 ene. 2020

Matar al niño dragón: Sobre la configuración neurótica

Un artículo de Sergi Ferré sobre la destrucción de la configuración neurótica y el nacimiento del hombre o mujer a la conciencia de haber nacido como tal.

Un ego que nació sin nacer, que habla de sí mismo mirando hacia otro lado, que no entra en su piel para evitar ser herido, y que además, lo hace por unos principios que ya no importan a nadie, porque quedaron obsoletos y ya solo él recuerda que alguna vez fueron deseables, pero que eso ya pasó y ya no hay reparación posible. Lo que pasó, pasó. La herida fue real y nunca hubo posibilidad de otra cosa. En este reconocimiento, en esta apertura a la tremenda desilusión de que ya no hay nada ahí de lo que se esperaba, está el treceavo paso.

Uno cayó en la negación para sobrevivir de que la verdad no podía ser esta. La neurosis entonces surgió de una mentira piadosa, de algo que no es real pero que conviene escuchar. Pero lo que no es real, no solo es mentira, sino que no cambia la verdad, y la persona lucha contra molinos de viento en honor de un sentido que necesariamente no va ha estar ahí. Ahí no hay nada para él. Solo una noción totalmente imaginaria de un absoluto en términos de "llegar a ser...", "si quiero, puedo", "todo depende de mí", ... que solo muestran el estado neurótico de alguien que se vive como si todavía no hubiera nacido para sí mismo. No tiene ni idea de que sea ser siendo, debido a una profunda negación a encarnarse en el aquí y ahora, que en todo caso se vive como un préstamo y no como una rendición real.

Si mi ego, que son las gafas a través de las cuales se me presenta el mundo que veo, se basa en la negación de sí mismo como participante de LA realidad que no depende de él, pretender crearme OTRA realidad más conveniente no me va a ayudar a romper esa estructura neurótica, sino a permanecer en ella de manera más justificada, o sea, más neurótica aún.

La única manera de "matar" una enfermedad que me posee, implica unos pasos igual de contradictorios que el mundo que me muestra. Requiere encarnar los mismos preceptos locos que postula, para así, haciéndolos conscientes, poder "matarme" con ella.

Eso se muestra en la escena de desenlace de la película "El exorcista", cuando para matar al demonio (incorpóreo, y por lo tanto, imposible de matar), el cura pide vehementemente que entre en él. Así consigue la experiencia directa directa en la conciencia de aquel absoluto que estando afuera era innegable, pero estando dentro, permite su destrucción. Solo entonces el cura consigue matar al demonio dándole forma como su ego neurótico ¿Quién está dispuesto a sostener esto en su vida?

Jamás hubo posibilidad de reparación, de conquista, o de elevación, más que en  una mente infantil que aún no había nacido como hombre. El niño creó el monstruo que ahora el adulto tiene que matar, y para hacerlo, necesariamente debe "traicionar" al niño. Ya no hay contención posible en el adulto actual vivido como un poder superior amoroso que ahora yo pueda "ser" para mí mismo ¿Y quién soy si no el producto de la fantasía a la que ese niño se condenó al no poder sostener emocionalmente la verdad tal como la estaba evaluando? Lo que el niño dragón espera es que viva bajo un régimen opresivo y autoritario, haciendo "como si..." fuera libre. Hay que cortarle la cabeza a ese diablo, porque solo así logrará escapar de su pesadilla autoimpuesta a cambio de nada.

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4 ene. 2020

El treceavo paso: Romper la configuración neurótica

Una reflexión de Sergi Ferré sobre la ruptura de la estructura neurótica, tras el paso por los doce pasos de recuperación de adicciones y dependencias afectivas.

No quiero vivir. No quiero morir. Vivir me angustia. Morir me aterra. Estoy atrapado. No pedí esto. Atrapado en el limbo. Solo puedo seguir anestesiándome con fantasía compensatoria. Nunca dejaré de hacerlo, ahora lo sé. Vivo preso de la neurosis. Nunca despertaré. Nunca seré libre.

¿Por qué a pesar de todo no me creo? ¿No debería estar llorando ahora que sé que nada de lo que amo existe? Observo como las palabras no consiguen traspasar mi coraza ¿O es que quizás no estoy aquí donde creo?

Estoy enamorado de un absoluto. Aun fabulo con la idea de llegar a ser alguien importante. Solo despertaré cuando mis sueños inalcanzables se cumplan. Hay que estar muy enfermo para comprar esta mierda.

Nada de lo que piense, diga o sienta, tienen ningún valor. Yo lo sé, el mundo lo sabe, pero aun puedo crear la imagen de un Dios que haga como si no lo supiera. Todo lo que antes estaba ahí arriba, ya ha aterrizado a modo de ventajas para la vida moderna. El cielo está vacío. Ya nada tiene sentido. Nada por lo que valga la pena morir, nada por lo que valga la pena vivir.

¿A quién le importa si me doy un atracón o lucho por mi sueños? Y aunque a alguien le importara, ¿Y qué? Todo está podrido. Envejezco. Soy un niño envejeciendo. Soy un feto envejeciendo. Soy nueva vida envejeciendo. No recuerdo un solo momento de mi vida que quisiera estar vivo ¿Acaso lo he estado alguna vez?

No puedo desear otra cosa que lo que el alma me manda ¿Por qué, maldita, quieres que me vacíe de toda ilusión, de toda esperanza, de toda identificación? Tú no quieres que me ponga un traje ¡Tú quieres que queme el armario! ¿Por qué? ¿Qué puede haber para ti en el vacío absoluto de significado?

Ni me lo puedo imaginar. Igual que de chico me mandabas intentar y no conseguir imaginarme el infinito, ahora me presentas el vacío delante de mí sin ningún tipo de explicación, ni orientación, ni criterio. Nada. Eso es en lo que quieres que me vuelva: Nadie ¿Por qué?

Ni siquiera puedo odiarte, es como odiar el odio. Ni puedo entenderte, es como intentar entender el entendimiento. Haga lo que haga no hay un afuera de lo que quieres que haga. Haga lo que haga, estaré sirviéndote aunque quiera no hacerlo. Solo me queda servirte, conscientemente. Y lo que quieres de mí es desilusión, soledad, mediocridad y superficialidad.

No es la vida que quiero, pero yo no sé lo que es la vida, nunca estuve vivo, así que no tengo ni idea ¿Y quién me dice a mí que este desierto no sea la tierra prometida? Sin ninguna seguridad más que la de que cada vez se hará más evidente en mí la desilusión, la soledad, la mediocridad y la superficialidad. Baco ha muerto. Dios ha muerto. Sergi ha muerto. Larga vida al alma, jodida alma ¡Yo te maldigo!

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3 ene. 2020

Romper la estructura neurótica

Resumen de Sergi Ferré de la charla "La adicción como enfermedad metafísica", impartida por Josep Vila en marzo del 2014 en el Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya. Al final del artículo se puede escuchar la intervención completa. En la adicción, el sufrimiento es tan potente que no nos permite pensar la lógica del fenómeno. He aquí una invitación.


Primera parte.

La vida es un ir muriendo, por lo tanto, la muerte es la apertura que posibilita la vida como la vivencia de cualquier posibilidad. El "muriendo" significa vivir. Si no se puede dejar atrás, no se puede vivir. Si uno quiere apartarse del "muriendo", cae en la neurosis, representando en tu mente la obra de teatro del no poder dejar atrás. Pero si se puede vivir, justamente porque se va presentando, la vida lo va dejando atrás. La adicción es la manera en que se está presentando algo que de alguna manera ya pasó, pero que está viniendo continuamente.

La adicción como fenómeno cultural muestra una sociedad que en su conjunto suplica ser drogada. Ahí vemos a los adictos fascinados por una idea de absoluto, del amor como la fusión total, que no tiene parangón en la vida. El adicto está casado con un concepto de pureza que no intercambia por ninguna otra cosa porque es fascinante. Por eso, en la vida del adicto, las personas de su entorno nunca son suficiente. Si fueran suficiente, eso querría decir que el idilio que tiene con ese concepto de absoluto es mentira.

Encerrado en su propia idea de absoluto, busca un subidón por el subidón, pues eso le permite seguir encerrado en sí mismo. La adicción tiene como objetivo la fabricación de la presencia inmediata, de que ese absoluto tenga realidad positiva. Exteriormente, parece que el adicto sea muy emocional, pero todo es una escenificación. Incluso puede dejar de tomar drogas, pero en su vida se va a seguir celebrando ese absoluto que es una cascara vacía. Tanto en la neurosis como en la adicción, se celebra nada, porque no hay nada ahí. El adicto ofrece su vida para que el alma viva esa verdad.

Es lo que más quiere. No quiere curarse. Cuando sufre es un triunfo, porque se celebró el absoluto en su vaciedad, ofreciéndose él mismo como vaciedad, en su cero significado. Ese movimiento del alma que aparece ante sí misma como un otro (el adicto), para regresar a sí misma como lo que verdaderamente es (vaciedad). Es la celebración del absoluto a través del sufrimiento. Pero aquí no hay nada para el adicto. No quiere sufrir, pero no deja de sufrir. Sabe que es un absurdo, pero no puede dejar de hacerlo. Esa es su dedicación, su obra, pues si esto no estuviera en su vida, no habría vida.

Hay toda una manera de entender la adicción como la posibilidad de despertar espiritualmente, pero la adicción no lleva a la trascendencia ni a nada, solo a la ruina. La adicción no puede traer la presencia de lo sagrado fuera, porque ya no lo hay. Solo hay un más allá del aquí, o sea, interioridad. La adicción pensada a fondo contiene una verdad del alma manifestada en un desprecio absoluto por cualquier cosa que sea terrenal. El adicto lo sabe todo pero no ha vivido nada, porque su vida es la negación de cualquier experiencia real. Lo que vale es algo que no está aquí, como ocurre con los movimientos de las cosas que dictan el valor de las cosas concretas.

El adicto niega su nacimiento, niega el estar fuera de, busca estar contenido en algo. Pero la búsqueda del estar contenido en algo, ya implica que uno está fuera de esa contención. Si uno esta dentro no busca estar dentro. Cuando uno busca contención, ya es porque se está afuera, aun queriendo estar dentro. El adicto vive colapsado por este proceso del alma, y en su sufrimiento da lugar a esa cascara vacía del absoluto que ya no está ahí.

La adicción es el fin de lo sagrado expresado como neurosis. Es lo sagrado por lo sagrado, sin que haga referencia a nada sagrado. Buscamos el estimulo por el estimulo, el encuentro por el encuentro, el subidón por el subidón, sin que esto llegue a nada más ¿Hasta que punto hoy las personas somos meros instrumentos los unos para los otros? Cuando alguien ya no nos sirve para nuestros planes, lo dejamos de lado. Mientras el otro sea coherente para lo que estás abierto, entra en tu vida. Pero cuando se presenta como algo "fuera de...", hay que apartarlo.

No conocemos al otro, porque no estamos disponibles para otra cosa que no sea la apertura que tengamos. Nos convertimos en material de usar y tirar. Eso sí, con mucha emocionalidad ("te quiero", "me gustas mucho", ...). Pero el adicto, encerrado en sí mismo, no está disponible para nada. No puede atender a la otra persona como otra persona, sino vista como otra persona según sus planes ¿Entra en mis planes? Está en mi vida ¿No entra en mis planes? No está en mi vida. Cuando para que una persona esté en mi vida, eso exige que yo deba cuestionar mis planes, que yo pueda dar un salto al vacío para plantarme delante de algo que en principio no me va a dar ningún beneficio.

El nacimiento psicológico del hombre, el despertar de la conciencia como conciencia subjetiva, comporta ya el estar fuera de la naturaleza así como de la religión. En lo personal, cuando se vive de manera religiosa ya obsoleta, es imposible que las personas nos podamos poner de acuerdo las unas con las otras.


Segunda parte.

Al asistir a un grupo de doce pasos, el adicto se dará cuenta que hay la posibilidad de asistir, porque el estar abierto a esa posibilidad solo es posible cuando uno la realiza. El adicto necesita primero vivirse en el grupo porque no es posible que él aparezca por su propia concepción. Pero cuando abandona cualquier control sobre su vida, en ese momento puede hacerla funcionar. Esto no quiere decir que sea verdad, pero posibilita a la persona un hacer "como sí..." Segun Hillman: "El alma necesita ficciones que curen".

La persona de repente empieza a identificarse con un "hay algo especial en mí" (Poder Superior). Los demás entonces pasan a ser esa cosa mediocre, terrenal, sin chispa, mientras que ella está por encima de todo, porque ella, en la medida que fue tocado por la adicción, sí es espiritual. Entonces, cualquier problema que se le presente es llevado ahí como la posibilidad de abrirse, amar y darse a los demás. Eso comporta que nunca se podrá despegar de esto, que siempre va a tener problemas aunque deje de consumir, porque es en esos mismos problemas donde está su apertura. Esta manera de enfrentar los problemas como defectos propios, como aspectos a trabajarse, ya manifiesta la importancia de un Yo que nunca va a desaparecer.

El adicto es fundamentalmente egocéntrico en su estructura, sintácticamente, pero en la semántica se da a los demás. La semántica quiere romper el ego para abrirse a otra cosa, pero ¿desde dónde uno se trabaja el ego si no desde un ego más grande? ¿Desde donde el espiritual se puede trabajar a sí mismo si no desde un ego más grande que se cuenta a sí mismo que se está trabajando? Es una manera de no pensar, de mantenerse a salvo, separado, escindido, que es lo que muestra la adicción. Con un espiritual así, no se puede discutir. "Eso es así para mí, y si no es así para ti, es tú problema, ya llegarás". Ahí no hay nada de espiritualidad, sino un intento, desde el estar fuera de la naturaleza, de querer estar contenido. Pero ese tiempo ya pasó.

El adicto, encapsulándose en ese despertar espiritual, puede dejar de consumir. Hace un cambio de plano de la misma cosa: La substancia, que era la celebración del absoluto, pasa a ser vivida como la celebración del absoluto ahora semánticamente manifestada en el poder superior. Hace solo un cambio semántico que no implica cambiar nada en la sintaxis. Su propia estructura de pensamiento, sigue siendo profundamente neurótica. Con lo cual es muy difícil salir de allí, porque salir de allí es morir.

Morir, morir para nacer, le permitiría darse cuenta que uno ya ha nacido, y que la adicción en su vida ha sido un problema gordísimo que no le ha aportado absolutamente nada, solo sufrimiento absurdo. Una vida significativa impide buscar significado. Si hay significado, no hay búsqueda de significado. Y si hay búsqueda de significado, es que no hay significado. Según Wolfgang Giegerich:

«Esta visión hace necesarias para nosotros las siguientes preguntas. ¿Es realmente tan terrible vivir sin un significado superior?¿De verdad bosteza el vacío ante nosotros cuando carecemos de tal significado? Después de todo Homero, Dante, Shakespeare, Goethe, Praxíteles, la Catedral de Chartres, Leonardo da Vinci, Mozart, Platón, Tomas Aquino, Hegel, etc., etc. aún permanecen -riquezas increíbles, inagotables. ¿No son suficientes, y más que suficientes? ¿Y qué hay de la sonrisa de la persona que me adelantó esta mañana por la calle; de los rayos de sol cayendo a través de las hojas en el bosque; de los acontecimientos felices cuando se produce un real encuentro de mentes, de la amistad de un amigo, del amor de la pareja -son acaso todos ellos banales, vacíos, “todo maya comparado con aquella cosa única que es que tu vida sea significativa”, tal como Jung pretendió hacernos creer?» (2004)

El hecho de que no hay más allá se manifiesta a través de un posible más allá, porque en agotar esa búsqueda se pone de manifiesto que no hay un más allá. Entonces, empieza a surgir el más allá del aquí, que es la absoluta interioridad manifestada en la noción de huida.

Siempre tendrá problemas, porque esa es la manera de que nada entre en su vida. A través de la formación de lo problemático, hay una manera de negar la posibilidad de estar fuera de cualquier contención, y, entonces, a través del problema, se celebra el estar aun contenido en esa cosa absoluta (Poder Superior), que no es verdad.

En su vida, puede fantasear con la desilusión, con que está deprimido, pero es una construcción de la depresión en su cuarto oscuro, no es una depresión real, no es una desilusión real. Juega a que se ama, a que se sufre, pero no es verdad. Nada entra ahí. La persona está encapsulada en ella misma y no puede permitirse la muerte a la vida. Cuanto más se viva el sufrimiento como "ser alguien especial que está abierto a una apertura espiritual", más se irá cerrando, con menos gente contará, recluyéndose como el monje en el claustro, pues en esa soledad se conecta con Dios.

El hombre, psicológicamente hablando, ya nació como sujeto, pero estamos aun empíricamente contenidos en la infancia, buscando cosas que nos contengan, que es lo que hace el adicto. Esto ya pasó, justo por eso se presenta en una forma que en su interior anhela ser negada. La adultez es el estar fuera, el haber nacido. Pero ¿quién se responsabiliza hoy en día de eso?

El hecho de que haya Papa y Rey de España, ya muestra la permanencia de lo metafísico. El "Poder Superior" tiene que volverse sobre sí mismo, porque no hay un "Poder Superior" allá afuera. Todo el mundo sabe que no es verdad, pero sigue estando, y esto es análogo al seguir estando en lo absoluto vacío de contenido del adicto. Esa muerte necesita vivirse para que empíricamente cada persona pueda tomar conciencia. El adicto no puede seguir el espíritu del tiempo, y lo congela en la espiritualidad. Es una espiritualidad vacía, y en su proceso de putrefacción alquímica, permite que esa espiritualidad vuelva al espíritu.

Los doce pasos son un documento que ilustran ese proceso: volatilizar la cosa para volver a ser negada sobre sí misma, y aparecer en su negatividad como vida lógica. Esto no se vive en la carne del adicto, pero es lo que anhela la neurosis, volverse sobre sí misma para aceptar que el hombre ya ha nacido y que no está contenido en nada. Esto es una desilusión tremenda, es una pérdida y un golpe durísimo, que resulta tan difícil de aceptar. Pero sin desilusión no hay posibilidad de recuperación.

Estamos en un tiempo en el que la desilusión es terrible. Por eso se busca que no paren de pasar cosas. Siempre pensando en algo que no está, y cuando lo tengo delante le pego una patada y lo lanzo más adelante. En este sentido, la iniciación es desilusión absoluta, que es lo que permite la recuperación al destruir la estructura neurótica.

El adicto deja de consumir en los Doce Pasos, pero para romper la estructura neurótica, tiene que negar la propia terapia de los Doce Pasos y aceptar la desilusión. Mientras viva siendo aquel que se conecta con un Poder Superior, no hay desilusión. La desilusión es fingida, es vivida y actuada,. Entonces la pulsión le va a salir por otra parte, porque estamos hablando de conceptos. La verdad de ese concepto mismo se revela ante su no-aceptación-de-su-verdad, y entonces obliga a la pulsión, a la compulsión, a la obsesión, para llevarse su trofeo y triunfar.

Si encima esto es explicado como un despertar espiritual, esto se convierte en un círculo cerrado donde no se puede entrar, porque es algo redondo, abonado para el sufrimiento eterno y a la celebración del absoluto, o sea, una neurosis en toda regla. Una verdad que no se reconoce a sí misma, y que se vive, a sí misma, en un tiempo, en donde estuvo pero ya no está, y no acepta el movimiento lógico-contradictorio a donde lo lleva.

Para romper la estructura neurótica tiene que haber la posibilidad de poder pensar, que no depende de la voluntad de la persona, sino de "la posibilidad de estar abierto a...". Esto es un mazazo y una desilusión tremenda, todo lo contrario de lo que uno cree. Es caída sin límites, sin condiciones. Ahí, donde uno se da cuenta que todo está podrido, empieza a surgir otra cosa que no es como uno se la imaginaba. Lo animales al nacer están expuestos desde el primer momento, y el hombre también porque ya no está contenido en nada ¿Qué posibilidad hay de tomar conciencia de esto y cómo se va a ir viviendo en cada persona empírica? 

Cuando el estar "abierto para..." es una desilusión total, eso posibilita la encarnación. Estamos en un tiempo histórico en el que todo ya aterrizó, en el que toda espiritualidad ya se encarnó. El mundo espiritual está vaciado aquí abajo. Ahora es materia lógica, como la tecnología, que cambió para siempre el mundo natural.

Hay una posibilidad de romper la estructura neurótica, pero primero tiene que poder vivirse profundamente, tiene que poder ser, siendo esa verdad que se contradice a sí misma. Todo lo que no sea eso, es tratar a la persona como un enfermo sin remedio. La idea de esta reflexión es abrir caminos, no dogmatizar, sino abrir posibilidades para que a quien le interese pueda caminar por él.



Artículos mencionados en la charla:
El final del significado y el nacimiento del hombre
La función de la televisión y el problema del alma

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Matar al niño dragón (sobre la configuración neurótica)
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21 dic. 2019

Primer paso: Admito mi impotencia (II)

Extracto del Libro Azul de CoDA (Codependientes Anónimos). Descarga directa de la obra completa, siguiendo este enlace.

¿Nadie lo ve?
Este paso nos ayuda a identificar experiencias, sentimientos y conductas de nuestra vida, a apuntar con precisión cómo evadimos, controlamos y manipulamos otras personas, a nosotros mismos y a las circunstancias. Descubrimos cómo nos hemos convertido en nuestro propio Poder Superior o cómo pusimos a otros en ese papel. Empezamos a vislumbrar que no se nos ha dado el derecho de controlar la conducta de otra persona, sino la responsabilidad de establecer límites y fronteras para con nosotros y con los demás.

Para explorar cómo nos evadimos y nos controlamos a nosotros y a los demás, indagamos nuestras historias personales. Nos hacemos las siguientes preguntas para ver si se aplican a nuestra vida:


1) ¿Qué tipo de negligencia o abuso pude haber experimentado durante mi crecimiento?


2) ¿Dónde aprendí a mirar para otro lado cuando yo y/u otras personas eran objeto de abuso o negligencia? y ¿Por qué?


3) ¿Quien durante mi infancia mostró estas conductas o me enseñó a no expresar o compartir mis sentimientos al respecto?


4) ¿Dónde aprendí que evadir a los demás era más seguro que involucrarme?


5) ¿Dónde aprendí a controlar a los demás para lograr una fuente de bienestar?


6) ¿Cómo aprendí que no era lo suficientemente bueno, o que era mejor que los demás?


7) ¿Cuándo, dónde y cómo aprendí a negar mis propias ideas, sentimientos y necesidades por el bien de los demás o, por el contrario, a exigir que el mundo girara a mi alrededor?


8) ¿Dónde aprendí a comportarme de manera negligente y/o abusiva que daña intelectual, emocional, física, sexual y/o espiritualmente?


9) ¿Cómo aprendí a permitir que fueran manifestadas esas conductas hacia mí?


10) ¿Dónde y cómo aprendí que tener una relación me completaría?


11) ¿Aprendí estas cosas a través de las palabras o de las acciones de otros? Y en este caso, ¿De quienes?


12) ¿Cómo llegué a sobrevivir a través de las conductas codependientes en lugar de vivir con una sensación de libertad?


13) ¿Cuáles son mis sentimientos genuinos acerca de todas estas preguntas?


Al responder estas preguntas, logramos comprender cómo nuestra impotencia se desarrolló en nuestra infancia, pero saberlo no es suficiente. Tenemos que ver la ingobernabilidad de las conductas codependientes que llevamos en nuestras vidas adultas.

Si lo deseas, puedes compartir tus respuestas de forma anónima en los comentarios. El anonimato es un principio espiritual que nos recuerda que tenemos que anteponer los principios a las personalidades. Al compartir honestamente, amplificamos nuestra conciencia de grupo sobre la codependencia o dependencia emocional. Cuando más conciencia generamos, menos nos puede dominar esta enfermedad.

Si aun no lo has hecho, puedes seguir trabajando con las preguntas del Libro Verde de CoDA, haciendo clic en este enlace. Para saber más, visita nuestra bibliografía recomendada.

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16 dic. 2019

Charla abierta: El despertar espiritual en la sanación emocional

Charla gratuita en Barcelona sobre terapia y grupo de apoyo especializado en casos de codependencia o dependencia emocional, adicciones y trastornos compulsivos, con la debida atención a personas altamente sensibles.

Muchas de nosotras hemos estado dando vueltas de una terapia a otra sin encontrar aquello que buscábamos: el sentido de nuestra vida. Pero buscarle un sentido a la vida, indica, que, por sí misma, no creemos que lo tenga.

El sentido "porque sí", la pertenencia "a cambio de nada", o el amor "para ser quién soy", son aspectos que tienen que ver con la recuperación de la propia legitimidad, que ha sido muy malograda en casos de traumas en el desarrollo afectivo, que se encuentran en el origen de la codependencia o dependencia emocional, adicciones, trastornos compulsivos, etc.

Os invitamos a una charla abierta de una hora de duración, en la cual ofreceros una muestra de las claves que nos han llevado a sanar nuestras relaciones, tanto con nosotros mismas como con las otras.

La asociación GAEDE somos un grupo de personas el objetivo de las cuales es el de establecer unas relaciones sanas y amorosas.

Charla: El despertar espiritual en la sanación emocional

Lugar: Ateneu L'Harmonia – C/ de Sant Adrià, 20. Barcelona.    
Día y hora: Jueves, 23 de enero del 2020 a las 18:30


A cargo de: Sergi Ferré Balagué
Organizado por: Associació GAEDE

Si deseas participar en nuestra actividad abierta, escríbenos previamente a gaede@gaede.cat para tenerte en cuenta, o también puedes inscribirte en el evento en facebook.




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9 dic. 2019

Primer paso: Admito mi impotencia (I)

Extracto del Libro de Trabajo de los Doce Pasos de CoDA (Libro Verde). Descarga directa de la obra completa siguiendo este enlace.

Primer paso: Admitimos que éramos impotentes ante los demás; que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables. 

Con el Primer Paso empieza nuestra relación personal con los Pasos de Codependientes Anónimos. Admitimos ante nosotros mismos y ante los demás que somos impotentes ante la enfermedad de la codependencia. Cuando hacemos esto, muchos de nosotros empezamos a experimentar una sensación de pertenencia y vemos que no estamos solos.

Aun cuando un nuevo comportamiento nos pueda hacer sentir incómodos, podemos tratar cada una de las situaciones de nuestra vida a la vez, una a una, con los Pasos, empezando con el Primero. Podemos dejar de intentar controlar; empezamos a establecer una relación nueva con nosotros mismos. Decir que somos impotentes ante nuestra enfermedad, en voz alta en el grupo, nos pone en marcha por el camino de la verdad. Empezamos a identificar aquello ante lo que somos impotentes y a ver las manifestaciones de la enfermedad. Aprendemos a identificar algunas de las “no verdades” que nos han enseñado: nos damos cuenta de que impotencia no significa debilidad, de que el control sobre los demás no nos da seguridad, de que buscar que otros nos digan por dónde ir no nos permite vivir nuestras propias vidas, de que juzgar a otros no es asunto nuestro, de que creer que somos poderosos es doloroso. Vemos cómo los viejos mensajes que nos dan vueltas en la cabeza pueden controlarnos. Descubrimos que pensar en términos de “blanco o negro” o de “bueno o malo” es rígido y limitante.

A medida que trabajamos el Primer Paso, empezamos a encontrar las herramientas   de   la recuperación. La mayoría de nosotros descubre que usar la literatura de CoDA y escuchar a los demás cuando comparten sus características de codependientes nos ayuda en el proceso de identificación que requiere el Primer Paso. Nos centramos en nosotros mismos y nos ejercitamos en estar en el presente. Empezamos a dar cabida a un Poder Superior. A medida que soltamos riendas / nos desprendemos, empezamos a liberarnos de lo que es la responsabilidad de los demás. Nos desprendemos de lo que los demás piensen de nosotros, comprendiendo que somos adultos y podemos elegir. Aprendemos a preguntarnos: ¿Qué quiero? ¿Qué pienso?, ¿Qué siento? Podemos hacer una lista de las herramientas que nos ayudan en la recuperación. Podemos calmarnos y conectar con nuestro Poder Superior. Empezamos poner a límites sanos (retirarnos, llamar a alguien, dar una vuelta a la manzana) para cuidarnos a nosotros mismos de la mejor manera. Nos damos cuenta de que ya hemos hecho suficiente cuando: escuchamos nuestra voz interior, oramos, escribimos o nos damos cuenta de que no tenemos que tomar una decisión inmediatamente. También aprendemos que no es necesario que nos guste todo lo que aceptamos.  Podemos aprender mucho sobre la verdadera humildad y reconocer que no tenemos todas las respuestas.

A medida que soltamos el control, estamos más capacitados para aceptar las realidades del ser humano. Encontramos la paz. Nuestras vidas son diferentes y gratificantes cuando estamos dispuestos a trabajar el Primer Paso, sentimos libertad, integridad personal y poder en nuestras vidas. Desarrollar un auténtico interés por cuidarnos a nosotros mismos y respetar nuestra institución se convierten en prioridades.

A medida que nos liberamos de la necesidad de controlar a otros, empezamos a centrarnos en aquello que sí que debemos cuidar: NOSOTROS MISMOS. Podemos tomarnos tiempo para actuar con cortesía y dignidad. Cuando estamos conectados con nosotros mismos y con este Paso, empezamos a tener fe en que somos capaces de cambiar, y aprendemos a liberarnos de nuestros miedos. Empezamos a reconocer que somos dignos y valiosos. Podemos dar gracias.

Las siguientes preguntas tienen la finalidad de ayudarte a trabajar el Primer Paso:


1. ¿Soy controlador?  ¿Cómo?


2. ¿Cuál es la diferencia entre ser impotente y ser poderoso?


3. ¿En qué sentido soy poderoso cuando me desprendo de los demás? ¿Cómo hace esto que mi vida sea más gobernable?


4. ¿Cómo pierdo el miedo a lo que piensen los demás?  ¿Cómo me cuido a mí mismo? ¿Cómo me ayuda en esta tarea la aceptación de que “soy impotente ante los demás”?


5. ¿Qué patrones codependientes (defectos de carácter) me impiden trabajar el Primer Paso?


6. ¿Por qué dice este Paso “admitimos que éramos impotentes” en vez de “admito que yo era impotente”?


7. ¿Qué quieren decir para mí hoy “impotencia” e “ingobernabilidad”?


8. ¿Qué signos veo que me indiquen que estoy en negación?


9. ¿Qué quiere decir rendirse? ¿Por qué necesito rendirme? ¿Ante qué necesito rendirme?


10. ¿Cuándo sé que he hecho lo suficiente?


11. ¿Cuáles son mis señales de ingobernabilidad? Haz una lista.


12. ¿Por qué necesito controlar?


13. ¿Estoy   dispuesto   a   aceptar   que   intentar cambiar a alguien me causa ingobernabilidad, hostilidad y resentimiento?


14. ¿Soy impotente ante mi comportamiento codependiente?


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A continuación, puedes seguir trabajando con las preguntas del Libro Azul de CoDA, haciendo clic en este enlace. Para saber más, visita nuestra bibliografía recomendada. 

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22 oct. 2019

Las relaciones especiales

Fragmentos seleccionados del libro "Regreso al Amor" de Marianne Williamson (1992), que suponen una crítica al especialismo, en base a "Un Curso de Milagros".

Las relaciones no necesariamente nos libran del dolor. Lo único que nos «libra del dolor» es sanar de aquello que nos lo causa. No es la ausencia de otra persona en nuestra vida lo que provoca el dolor, sino más bien lo que hacemos con ella cuando está.

Una relación no está destinada a ser la unión de dos inválidos emocionales. El propósito de una relación no es que dos personas incompletas se conviertan en una, sino que dos personas completas se unan (...)  

A menudo una pareja que se ha separado o divorciado ve con tristeza el «fracaso» de su relación. Pero si  ambas personas han  aprendido  lo  que tenían  que aprender, entonces la  relación  fue  un  éxito. Ahora ha llegado el momento de la separación física, de modo que se pueda seguir aprendiendo de otras maneras. Esto no sólo significa aprender en otra parte, de otras personas; significa también aprender la lección de puro amor que encierra el hecho de tener que renunciar a una relación (...)

Nuestras murallas son nuestras heridas, los lugares donde sentimos que ya no podemos amar más, no podemos conectarnos con más profundidad, no podemos perdonar más allá de cierto punto. Estamos, cada uno, en la vida de los otros para ayudarnos a ver dónde tenemos más necesidad de sanar, y para ayudarnos a sanar (...)

El ego sostiene que el amor que necesitamos debe venir de otra persona, y que ahí afuera hay alguien especial que puede llenar ese hueco. Como el deseo de ese alguien especial surge en realidad de nuestra creencia en que estamos separados, el deseo  mismo  simboliza  la  separación y la culpa  que  sentimos a causa de ella. Nuestra búsqueda, entonces, carga con la energía de la separación y de la culpa. Por eso, con frecuencia, en nuestras relaciones más íntimas se genera tanta rabia. Estamos proyectando en la otra persona la rabia que sentimos contra nosotros mismos por amputar nuestro propio amor (...)

La relación especial no se basa fundamentalmente en el amor, sino en la culpa. La relación especial es la fuerza de seducción del ego que pugna por apartarnos de Dios. Es una forma importante de idolatría, la tentación de pensar que algo distinto de Dios pueda completarnos y darnos paz. El ego nos dice que ahí afuera hay una persona especial que hará que desaparezca todo el dolor. En realidad no nos lo creemos, evidentemente, pero de alguna manera sí nos lo creemos (...)

El amor especial es un amor «ciego», que se equivoca al elegir la herida que intenta sanar. Se dirige a la brecha que hay entre nosotros y Dios, que en realidad no existe, aunque creamos que sí. Al dirigirnos a esta brecha como algo real, y desplazar su origen hacia otra persona, en realidad nos fabricamos la experiencia que procuramos rectificar (...)

La relación especial es un dispositivo mediante el cual el ego nos separa en lugar de unirnos. Basada en la creencia en el vacío interior, está siempre preguntando: «¿Qué puedo conseguir?», mientras que el Espíritu Santo, pregunta:  «¿Qué puedo dar?». El ego procura usar a otras personas para satisfacer lo que define como nuestras necesidades. Actualmente, algunas voces siguen insistiendo interminablemente en si una relación «satisface o no nuestras necesidades». Pero cuando intentamos usar una relación al servicio de nuestros propios fines, vacilamos, porque reforzamos nuestra ilusión de necesidad. Bajo la dirección del ego andamos siempre en busca de algo, y sin embargo, continuamente saboteamos lo que hemos encontrado.

No estás preparada para una relación si no puedes permitir a la otra persona que cometa un error. El ego le había dicho que rechazara a ese hombre porque ella estaba preparada para una relación, pero lo que hacía en realidad era asegurarse de que no la tuviera. El ego no busca alguien a quien amar, sino alguien a quien atacar.

Una relació especial perpetúa la mascarada autopunitiva en la que todos buscamos desesperadamente atraer el amor siendo alguien que no somos. Aunque vamos en busca del amor, en realidad estamos cultivando el odio hacia nosotros mismos, nuestra carencia de autoestima (...)

De la misma  manera como "el Espíritu Santo fue la respuesta de Dios a la separación, de igual modo la relación especial fue entonces la respuesta del ego a la creación del Espíritu Santo". Después de la separación empezamos a sentir en nuestro interior un enorme agujero, y la mayoría de nosotros seguimos sintiéndolo. El único antídoto para esto es la Expiación o retorno a Dios, porque el dolor que sentimos es efectivamente nuestra propia negación del amor. El ego, sin embargo, nos dice otra cosa. Sostiene que el amor que necesitamos debe venir de otra persona, y que ahí afuera hay alguien especial que puede llenar ese hueco.Como el deseo de ese alguien especial surge en realidad de nuestra creencia en que estamos separados de Dios, el deseo mismo  simboliza  la  separación y la culpa  que  sentimos a causa  de ella. Nuestra búsqueda, entonces, carga con la energía de la separación y de la culpa. Por eso, con frecuencia, en nuestras relaciones más íntimas se genera tanta rabia. Estamos proyectando en la otra persona la rabia que sentimos contra nosotros mismos por amputar nuestro propio amor.  


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La Associació GAEDE surge de la necesidad de ofrecer terapia especializada en adicciones, codependencia o dependencia emocional. Para lo cual proponemos sesiones individuales especializadas, así como un grupo de agenciamiento afectivo en el cual trabajar los vínculos que establecemos, no solamente con otras personas, sino también con la vida y con nosotras mismas. Si sigues los enlaces habilitados te llevarán a ampliar la información en cada caso.

Atención presencial en Barcelona, Amposta (Tarragona), y terapia online en español o catalán a través de skype.

21 ago. 2019

Presentación del Grupo Terapéutico de atención a la Dependencia Emocional (8ª convocatoria)

Este octubre del 2019, da inicio un año más el Grupo de Apoyo Terapéutico en Barcelona donde aprender a amar y a convertirnos en la persona adulta que nuestra vulnerabilidad, o niña/o interior, necesita para sentirse reconocida, amada y segura.

Dirigido a todas las personas que deseen mejorar la calidad de sus relaciones y especialmente dedicado a Personas Altamente Sensibles y/o que manifiesten síntomas de Dependencia Emocional u otros Trastornos de la Afectividad (Relaciones Narcisistas, TLP, Codependencia, Adicciones, etc.)

Sufres en tus relacionas con las demás, con la vida y/o contigo misma?
Te enganchas fácilmente a relaciones que te desestabilizan?
Repites patrones en los que tienes que hacer un sobreesfuerzo para sentirte segura?
Deseas aprender a amar y amarte a la vez?


Objetivos:

  • Liberar la creatividad en la vida psicoafectiva.
  • Aprender a amar, amando (identificando e interviniendo bloqueos y estrategias compensatorias).
  • Identificar y atender patrones disfuncionales en la configuración afectiva personal.
  • Cuidar del cuerpo emocional estableciendo límites funcionales y espacios seguros de contención.
  • Integrarse en el ámbito socioafectivo de manera adecuada a la propia sensibilidad.


Metodología:

  • Educación psicoafectiva ecléctica basada en el aprendizaje dialógico.
  • Tratamiento en grupo de traumas basados en la vergüenza, negación o bloqueo.
  • Experiencia de una sujeción segura donde validar las propias emociones.
  • Reparentalización a través de la identidad generada en el grupo.
  • Tratamiento de la reactividad a corto y largo plazo (desconfianza, miedo, rechazo, …)
  • Desarrollo de una mirada psicológico profunda.


Técnicas:

  • Apoyo mutuo.
  • Aprendizaje dialógico.
  • Focusing (reconexión emocional a través del cuerpo)
  • Arteterapia.
  • Teatro terapéutico.
  • Liberación de corazas.
  • Sandplay o técnica de la caja de arena.


Grupo Terapéutico de Desarrollo Afectivo (8ª convocatoria)

Lugar: Taller 14, del Ateneu L'Harmonia – C/ de Sant Adrià, 20. Barcelona.    
Día y hora: Viernes, de 17:00 a 18:30.

Convocatoria 2019-2020 + información
A cargo de: Sergi Ferré Balagué
Organizado por: Associació GAEDE

Para participar, solicita una sesión informativa previa, abierta a todas las personas, escribiendo a gaede@gaede.cat


Consulta nuestro libro "La Revolución Afectiva: De la Dependencia Emocional al Agenciamiento Afectivo"

20 ago. 2019

Quiéreme... pero que se note: De la vivencia a la representación del amor en la sociedad posmoderna

Os invitamos a esta charla abierta en la Universidad Autónoma de Puebla de Zaragoza (México).

La codependencia se fomenta socialmente cuando, por ejemplo, se idealiza a la mujer que se ocupa de reparar los daños provocados por su esposo alcohólico. "¡Es una santa!", se dice, mientras se alimenta su ilusión de tenerlo todo bajo control cuando en verdad es su propia autoestima la que está en juego.
La codependencia también es una adición en sí misma. Al igual que un adicto puede estar enganchado al alcohol, al trabajo, a los celos, o a cualquier otra conducta o emoción que le sirva para modificar su estado de ánimo, el codependiente se vuelve adicto al adicto, a quien intenta “rescatar” para confirmarse en su propia valía.
Ciertos rasgos que definen una personalidad adictiva se han vuelto comunes en nuestra cultura, basada en las apariencias, la perfección, la rectitud, el reconocimiento y el poder, condicionando el “ser” en relación al “tener”.
El éxito de la publicidad se basa en convencernos de que no estamos “bien” tal como somos, pero sí lo estaremos al adquirir el artículo en cuestión.
La creencia de que “yo no soy bastante”, predispone a la adicción al derivar el ansía por sentirse “pleno” por la vía de la satisfacción inmediata (drogas, ciertas personas, ciertas actividades). Empezamos a creer que en verdad podemos ser omnipotentes, o estaremos fallando.
Contacto: gaede@gaede.cat
Charla: “Quiéreme... pero que se note”: De la vivencia a la representación del amor en la sociedad posmoderna.

Lugar: Escuela de Formación Docente y Desarrollo Académico. Sala Lev Vigotsky 1, edificio Norte 1, planta alta, Complejo Cultural Universitario (Vía Atlixcáyotl 2299 Puebla, Pue., México)
Día y hora: Jueves, 29 de agosto, a las 18:00
A cargo de: J. Roberto Sánchez & Sergi Ferré
Organizado por: Associació GAEDE & U. de Puebla
Entrada: Libre



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19 ago. 2019

Charla gratuita sobre Codependencia en Ciudad de Puebla

Charla gratuita sobre el tratamiento de la Codependencia o Dependencia Emocional en Puebla de Zaragoza (México).

El próximo 28 de agosto del 2019, a las 11:00 a.m., os esperamos en Casa Eterna, 27 Sur #111. Col. La Paz., 72100 Ciudad de Puebla. México. A cargo de Sergi Ferré. 

Entrada libre. Ver el evento en facebook.

Os presentamos La Revolución Afectiva: De la Dependencia Emocional al Agenciamiento Afectivo, un libro fruto de años de experiencia atendiendo casos en que las relaciones afectivas comportan un sufrimiento inusual (codependencia o dependencia emocional, relaciones tóxicas o narcisistas, dificultades en la intimidad, autonomía, autoaceptación, sentido de la vida, dignidad personal,...)

Des del enfoque de la psicología analítica, os ofrecemos un mapa de los recursos y aprendizajes adquiridos en grupos terapéuticos y sesiones individuales, así como un espacio donde poner en común nuestras experiencias.

Sergi Ferré, tiene formación en psicología, filosofía, integración social y mediación comunitaria. Es terapeuta especializado en dependencia emocional y presidente de la Associació GAEDE.

La Associació GAEDE atiende casos en que las relaciones comportan un sufrimiento inusual. Para lo cual proponemos sesiones individuales especializadas, tanto presenciales como online, así como un grupo de agenciamiento afectivo, que suma los doce pasos de autoayuda al asesoramiento profesional. Nuestro objetivo es establecer vínculos seguros y de confianza con la vida, con otras personas, y sobretodo con nosotras mismas. Síguenos en facebook.

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