28 abr. 2019

Test sobre privación del narcisismo

«La etapa de recién nacido se le llama etapa simbiótica, porque somos totalmente codependientes de nuestra persona cuidadora (...) En esta etapa estamos indiferenciados (...) No tenemos la capacidad de saber que tenemos un Yo y es a través de ella que lo descubrimos (...) La creación de este "puente interpersonal" es la base de todas las futuras relaciones». Según sigue John Bradshaw: «Sientes lo que ella siente. Por lo tanto, sientes por ti mismo lo que ella siente por ti».

Alice Miller lo llama «nuestras provisiones narcisistas sanas, que consisten en ser amados como individuos, ser admirados y valorados; tocados y tratados con cariño; estar seguros de que nuestra persona cuidadora no nos abandonará; que nos tomará en serio. Si conseguimos estas necesidades en la infancia, no tenemos que cargar con ellas cuando crecemos».

Pero si, según Erich Fromm, la persona cuidadora no está en contacto con su conciencia del Yo, o sea, si no se ama a sí misma ni se acepta en sus diversos aspectos, no puede ayudar a la niña o al niño a establecer una seguridad instintiva en sí misma. No puede transmitir una seguridad que no tiene. Consecuentemente, esta orientación "antivida", hará que a su hija o hijo le asuste la vida, el mundo, la gente, sus propios deseos y necesidades, etc.

Lo que sigue es un test revisado para encontrar indicios de probables fallas en este vínculo simbiótico que pudieran suponer la privación del narcisismo positivo (autoestima). Si respondes afirmativamente a alguna de estas preguntas, puedes sospechar que tu niña o niño interior fue herida en algún grado durante su primera infancia.


1. ¿Presentas o has presentado síntomas de adicción por consumo o ingestión (exceso de comida, bebida, drogas, pornografía, etc.)?

2. ¿Desconfías de tu capacidad para satisfacer tus necesidades? ¿Crees que debes encontrar a alguien que las satisfaga por ti?

3. ¿Te resulta difícil confiar en las demás? ¿Consideras que debes estar controlando en todo momento?

4. ¿Te das cuenta y atiendes las señales corporales que te indican una necesidad física? O por el contrario, ¿comes cuando no tienes hambre? ¿o no te detienes por no reconocer lo cansada que estás?

5. ¿Descuidas tus necesidades físicas? ¿No te das una buena alimentación o no haces suficiente ejercicio? ¿Acudes a revisiones sanitarias sólo en caso de emergencia?

6. ¿Tienes miedo de ser abandonada? ¿Te sientes o te has sentido alguna vez desesperada porque terminó una relación afectiva?

7. ¿Has pensado alguna vez en suicidarte porque terminó una relación afectiva?

8. ¿A menudo sientes que no encajas o no perteneces a ningún sitio? ¿Sientes que no eres bienvenida o que la gente no desea tu presencia?

9. En situaciones sociales, ¿tratas de pasar desapercibida o por el contrario intentas ser el centro de atención?

10. ¿Intentas ser muy servicial (incluso indispensable) en tus relaciones afectivas a fin de que la otra persona no pueda abandonarte?

11. ¿Sientes una necesidad ansiosa de que te toquen, te abracen o te besen, a veces sin preguntarlo?

12. ¿Concretamente es el sexo oral lo que más deseas y de lo que más tratan tus fantasías?

13. ¿Tienes una necesidad continua y obsesiva de conseguir que se te valore y estime?

14. ¿Sueles ser mordaz y sarcástica con las demás?

15. ¿Te aíslas y pasas mucho tiempo sola? ¿A menudo piensas que no vale la pena tener una relación?

16. ¿Eres ingenua o crédula? ¿Te tragas las opiniones de las demás sin analizar?


Ten en cuenta que el campo afectivo abarca a la madre y el padre, hijas e hijos, amistades, amantes, cónyuges, etc. Si tus indicios de sospecha son considerables, tienes ahora la oportunidad de realizar un trabajo de agenciamiento afectivo. A continuación, te informamos de los recursos que te podemos ofrecer nosotras: terapia especializada, artículos relacionados y bibliografía.

«Si el mundo es digno de confianza, entonces es posible que me convierta en quien soy».


La Associació GAEDE surge de la necesidad de atender casos en que las relaciones afectivas comportan un sufrimiento inusual. Para lo cual proponemos sesiones individuales especializadas, así como un grupo de agenciamiento afectivo en el cual trabajar los vínculos que establecemos, no solamente con otras personas, sino también con la vida y con nosotras mismas. Si sigues los enlaces habilitados te llevarán a ampliar la información en cada caso.

Atención presencial en Barcelona, Amposta (Tarragona), y terapia online a través de skype.

Otros artículos relacionados:

Fuentes:
BRADSHAW, J. (1990): Volver a casa: Recuperación y reivindicación del niño interior. Madrid. Gaia Ediciones.
FERRÉ, S. (2018): La revolución afectiva: De la dependencia emocional al agenciamiento afectivo. Barcelona. Ed. Círculo Rojo. Descargar introducción.
FROMM, E. (2000): El Arte de amar: una investigación sobre la naturaleza del amor. Barcelona Ed. Paidós 
MILLER, A. (1988): El saber proscrito. Barcelona. Tusquets Editores.

15 abr. 2019

Dependencia emocional: El amor entre niños adultos heridos

Fragmento del libro “Volver a casa” de John Bradshaw, que explica las relaciones de dependencia emocional como la dificultad para acoger la propia niña o niño interior.

Es crucial desarrollar un equilibrado sentido de responsabilidad. Esto significa aceptar las consecuencias de lo que usted hace y rechazar la aceptación de las consecuencias de lo que hace otro. Es la clave de la felicidad. Mucho sufrimiento humano proviene de que el niño interior herido asuma demasiada responsabilidad o rehúse aceptarla en la medida necesaria.

Usted necesita hacer frente a las consecuencias de su conducta. Al reclamar a su niño interior herido, usted inicia la tarea de ser responsable. La mayoría de las reacciones del niño interior no son verdaderas reacciones; más bien, son reacciones y sobrerreacciones ancladas y exageradas. Una respuesta verdadera es el resultado de los verdaderos sentimientos y de la decisión consciente de uno. A fin de dar una respuesta verdadera, uno debe estar en contacto con sus sentimientos, necesidades y deseos. Los adultos con un niño herido en su interior son, en algún modo, ajenos a todo esto.

Defender al niño en nuestro interior es enseñarle a actuar más que a reaccionar. Para esto, el niño debe ser capaz de responder. Su capacidad de respuesta viene cuando controlamos al niño que vive en nuestro interior y no a la inversa (por ejemplo, influenciado por alguna circunstancia de su entorno).

El mejor ejemplo que conozco de la importancia de asumir esta responsabilidad, es una relación íntima. La intimidad puede tener lugar porque todos tenemos un maravilloso y vulnerable niño interior. Dos personas "enamoradas" aplican una vez más la simbiosis de la vinculación inicial entre madre e hijo. En esencia, se fusionan entre sí. Sienten una omnipotente sensación de unidad y poder. Cada uno comparte su más profundo, su más vulnerable yo con el otro.

Esta misma vulnerabilidad genera que la gente tema las relaciones íntimas y en muchas ocasiones acabe por destruir la intimidad. La destrucción de la intimidad en una relación ocurre cuando cualquiera de los amantes, o ambos, rehúsan asumir la responsabilidad por su propio niño interior vulnerable.

Veamos lo que sucede cuando dos niños adultos se enamoran. Los niños heridos que viven dentro de ellos se regocijan. Cada uno de ellos ve en su pareja las cualidades positivas y negativas de sus padres verdaderos. Cada uno cree que, esta vez, las necesidades infantiles no satisfechas finalmente serán cubiertas. Cada uno sobrevalora la fuerza y el aprecio en el otro. Cada uno de ellos ve a su contraparte como su padre original. Poco después de comprometerse, empiezan a hacerse requerimientos uno al otro. Estas demandas encubren esperanzas básicamente inconscientes, que fluyen desde el deseo y el vacío, en el niño que vive en el interior de cada uno. La naturaleza aborrece el vacío y una chispa de vida empuja al niño herido que vive dentro de ellos a terminar lo que está incompleto. Busca en su pareja los cuidados que nunca tuvo, pero que todavía desea. En ocasiones, uno puede distorsionar el comportamiento de su socio para que parezca al del padre verdadero. Pero todo esto no es una bella imagen. Es el equivalente a que dos personas de cuatro años de edad se casen e intenten asumir responsabilidades adultas.

Si usted ha recuperado a su niño interior, tiene una oportunidad. Al convertirse en ejemplo para su niño interior, defendiéndolo, usted asume la responsabilidad por su vulnerabilidad. La intimidad funciona si cada uno asume la responsabilidad de su propio niño interior vulnerable. No dará resultado si usted intenta que su compañero le dé lo que sus padres no le dieron.

La Associació GAEDE surge de la necesidad de atender casos en que las relaciones afectivas comportan un sufrimiento inusual. Para lo cual proponemos sesiones individuales especializadas, así como un grupo de agenciamiento afectivo en el cual trabajar los vínculos que establecemos, no solamente con otras personas, sino también con la vida y con nosotras mismas. Si sigues los enlaces habilitados te llevarán a ampliar la información en cada caso.

Atención presencial en Barcelona, Amposta (Tarragona), y terapia online a través de skype.

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