22 dic. 2015

Convocatoria para el grupo de apoyo 2016

La asociación GAEDE, os invitamos a la charla informativa que se realizará el 23 de enero a las 18h, en la sala de actos del Centre Cívic Drassanes (C/ Nou de la Rambla, 43. Barcelona).

La actividad tiene tres objetivos:

1) Sensibilizar sobre la importancia de la configuración socio-afectiva.

2) Promover vías de resiliencia y agenciamiento personal.

3) Asentar las bases para el trabajo en grupo del siguiente trimestre.

La ponencia estará a cargo de Alexandra Membrive, Mónica Sandoval, Jorge Prats y Sergi Ferré, así como de otras personas que han formado parte de GAEDE, el grupo de apoyo en el agenciamiento de personas con síntomas de dependencia emocional, que compartirán su experiencia y el resultado del trabajo realizado en los últimos meses.

En la parte final de la charla se presentará la propuesta del programa 2016, y habrá un espacio abierto para preguntas y respuestas.

El evento va dirigido a todos los públicos y la entrada es libre, sin necesidad de inscripción previa. Se solicita puntualidad.

Para las personas que posteriormente quieran participar en el programa, hay que tener en cuenta que la asistencia a la charla es el primer paso para poder inscribirse. Otro requerimiento, es solicitar una entrevista personal a la dirección electrónica gaede@gaede.cat, presentándose brevemente.

20 dic. 2015

Datos sobre el servicio GAEDE en el último trimestre del 2015

El pasado sábado celebramos con una fiesta el fin del trimestre en GAEDE. Nos despedimos por este año con un grupo muy cohesionado de personas que en su mayoría se proponen repetir la experiencia al reinicio de las actividades en enero.

La valoración cualitativa realizada por las integrantes del grupo ha sido muy positiva, manifestando que el paso por el programa les ha supuesto un apoyo importante en sus procesos vitales, incluso decisivo según expresaron algunas personas.

Presentamos a continuación algunas cifras para hacer balance del trabajo realizado en GAEDE de octubre a diciembre del 2015.

Al largo de estos tres meses, el grupo de apoyo ha gestionado:
  • 34 Solicitudes de información
  • 22 Entrevistas personales
  • 19 Incorporaciones al grupo (de las cuales 14 personas han finalizado el programa)

A nivel de sensibilización, se han realizado las siguientes actividades:  
  3 Charlas informativas
  1 Taller para adolescentes
  1 Teatro-foro participativo

La programación de 12 sesiones se ha compuesto de:
  2 Talleres de risoterapia (Alexandra Membrive)
  1 Taller de arteterapia (Jorge Prats)
  5 Talleres de teatro del oprimido (Mónica Sandoval & Sergi Ferré)
  3 Talleres de comunicación afectiva (Sergi Ferré)
  1 Cine-foro participativo (Sergi Ferré)

El número de participantes se ha duplicado en relación al anterior grupo.

Tal como muestra el gráfico de la izquierda, en este certamen hemos observado un incremento de la participación de personas identificadas con el género masculino (en la anterior edición estaba en menos del 20%), aunque el género femenino sigue prevaleciendo en número.

Actualmente la asociación GAEDE se encuentra en proceso de constitución y en el 2016 proyectamos abrir nuevas vías de acción.

Para todas las personas interesadas en participar,os recordamos en correo de contacto gaede@gaede.cat

11 dic. 2015

Obra de teatro foro reflexionando sobre la dependencia emocional

Este domingo, día 13, GAEDE participa en la Màsterclass de Teatre Fòrum Intercultural, en el Casal de Barri Pou de la Figuera (C/ Sant Pere més Baix, 70). Entrada libre.

Presentaremos una pequeña obra de teatro foro titulada ¿Dónde estar en cada momento en una relación equilibrada?, con la que desarrollaremos esta pregunta que nos hacíamos al principio de la programación del presente trimestre. Una vez expuesta la situación de opresión, se invitará al público a que proponga distintas maneras de solventar el conflicto.

La muestra empieza a las 16h, con la participación de diversos grupos, y el nuestro tiene programada su actuación a las 18h.

El evento está organizado por La Xixa Teatre, con el apoyo de Casa Asia y Intercultura.

6 dic. 2015

La dependencia emocional como enfermedad psicosocial

Un artículo de Sergi Ferré Balagué, para la edición de diciembre 2015 de Una veu Amiga, la revista del Telèfon de l'Esperança.

Aunque quizás la dependencia emocional sea uno de los cuadros sintomatológicos de carácter psíquico más transversales en las experiencias desadaptativas de las personas en su entorno, curiosamente no está clasificado como tal en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (2013). Sí que existen definiciones que se le aproximan bastante, como es el caso del trastorno de la personalidad por dependencia, que se caracteriza por la dificultad a la hora de tomar decisiones y asumir la responsabilidad de la propia vida, la cual se intenta delegar en los demás. Pero esta clasificación todavía no se ajusta per se al embrión dramático de la dependencia emocional, que para ser entendido en su plena expresión debe ser analizado desde la perspectiva de la psicología social construccionista (Ibañez, 2008), que señala la capacidad creadora de sentido que tiene el lenguaje en la interacción social. Desde esta óptica, la dependencia emocional, a medio camino entre la dimensión psicológica y la dimensión social, se nos presenta como una edificación en el ámbito comunitario que se padece, o al menos se percibe, en el ámbito privado. Por lo tanto, una intervención en este aspecto debería acompañar la terapia psicoactiva con el fomento del agenciamiento personal y el cuestionamiento de los roles, actitudes y comportamientos, aceptados de manera mayoritaria, que influyen decisivamente en la manera en que cobran forma y sentido nuestros deseos más íntimos.

Si la dimensión social que presenta tanto la dependencia emocional como otro tipo de dependencias, tanto psíquicas como químicas, no se reconoce como tal, su envolvente modus operandi (*) puede interpretarse como una mano negra que crucifica a las personas y de la que solo es posible escaparse con métodos igual de sugestivos, como la adhesión a una religión o a un dogma. Este hecho ha provocado que durante varias décadas las personas con esta sintomatología hayan tenido que buscar consejo y apoyo en lugares y metodologías que no ofrecían una visión global y rigurosa del problema al que estas se enfrentaban.

De unos años para acá, diversos profesionales se han especializado en este tema, y actualmente es más corriente que una persona pueda ser diagnosticada de dependencia emocional, que por supuesto se manifiesta de manera particular en cada caso, y ser tratada consecuentemente. Aun así, si analizamos las características (Castelló, 2015) que en el ámbito de las relaciones se asocian a la dependencia emocional (necesidad excesiva del otro, deseos de exclusividad, relaciones basadas en la sumisión, prioridad de la pareja ante otras relaciones, idealización del otro, historial de relaciones de pareja desequilibradas, miedo a la ruptura, asunción del sistema de creencias de la pareja, etc.), veremos qué poco difieren algunas de estas manifestaciones de lo que socialmente se aceptaría como "normal" e incluso deseable (solo hay que revisar las letras de las canciones pop). Quizás lo más desconcertante surge al darnos cuenta de como estos síntomas se conectan con otros que acusamos en el ámbito de nuestra interioridad, como la baja autoestima, el no poder sufrir la soledad y el estar sumidos en un estado de negatividad.

Se hace necesario entonces entender como podemos calibrar estas dos realidades, la interpersonal y la intrapersonal, para que el resultado sea una situación equilibrada y adaptativa. En este sentido trabaja la asociación GAEDE, creada por y para personas (ante todo y sobretodo) con síntomas de dependencia emocional, que trabajan en aumentar la calidad y la satisfacción en las relaciones afectivas. Para solicitar información y participar en las actividades del grupo, puedes consultar la web gaede.cat


*) Como especie gregaria que somos, vivimos inmersos dentro de la sociedad en la que nos inscribimos y no es posible estar fuera. Aunque nos retiráramos del mundanal ruido, las consignas adquiridas se manifiestan en nuestra manera de pensar y clasificar la información.

Bibliografía consultada:
Castelló Blasco, J. (2005): Dependencia emocional. Madrid. Alianza Editorial.
Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM-5 (2013). American Psychiatric Association. Estados Unidos.
Ibañez Gracia, T. (2008). El com i el perquè de la psicologia social. Barcelona: Oberta UOC Publishing, SL.

1 dic. 2015

Orgulloso de ser una persona con síntomas de dependencia emocional

Un artículo de Sergi Ferré Balagué.

Al escuchar un caso particular de alguien obsesionado con otro alguien, o atrapado en un discurso cerrado sobre su propia visión de la vida, a veces nos olvidamos del alcance social que tienen estas miradas aparentemente individuales. De hecho, estas personas llevan el testimonio de una guerra que se disputa en nuestra propia comunidad, al entrar en conflicto con las contradicciones del estilo de vida en el que estamos inmersos.

Son heridos en la batalla, que, como pasó en los años sesenta cuando los soldados norteamericanos regresaban derrotados de la guerra del Vietnam, muchas veces solo se encuentran con la condescendencia y el desdén de los que todavía siguen creyendo en los ideales que la realidad, que ellos traen a su vuelta, obliga a cuestionar.

Todos sabemos del miedo a no encajar, a no ser igual que los demás, a que se nos considere extraños al grupo. Curiosamente, alguien que critica al sistema pero que se encuentra cómodamente instalado en el grupo, podrá articular verdades como puños, pero su comportamiento seguirá reforzando la consistencia del mismo grupo del que pretende diferir. Para cuestionar realmente al grupo mayoritario hay que poder estar fuera de él en algún sentido, y con esto me refiero a los ámbitos en los que rige, que precisamente son todos aquellos que nos hacen sentir mínimamente personas, como el ámbito familiar, relacional, laboral, cultural, etc. Solo sosteniendo este conflicto, de manera visible y consistente, la minoría desertora puede generar cambios y conciencia social. Ser una persona transgresora no es nada de lo que vanagloriarse, todo lo contrario. Es acarrear la marca de Caín.

¿Quien querría entonces, voluntariamente, dar un paso en este sentido? Ninguno deseamos jorobarnos la vida. Vemos con horror las noticias sobre guerras y atentados, pero luego llega la hora de la novela o cambiamos de canal y seguimos intentando mantener el frágil equilibrio de la coherencia personal, que ya es mucho decir porque las cosas no están siendo nada fáciles últimamente. De hecho, son las personas "enfermas", nuestras compatriotas, las que inevitablemente manifiestan en sus vidas los síntomas y estragos de una sociedad descaradamente injusta. Tampoco ninguna lo ha escogido, pero hay una enorme fortaleza en ellas que las hace resistir lo que haga falta, incluso en los episodios de máxima angustia. Esto hace que me quite el sombrero, me sienta admirado y quiera dedicar mi vida esta causa. Hay que ser muy valiente para mostrar vulnerabilidad en estos tiempos.

De entre todas estas realidades, las personas con síntomas de dependencia emocional tenemos mucho que decir. El que escribe se incluye entre ellas. No es la primera vez que salgo del armario (metafóricamente). La primera ocasión, fue para reconocer(me) mi orientación sexual hacia las personas de mi mismo sexo. Es obvio que, a principios de los 90, en plena histeria colectiva debido al sida, ser maricón no era ningún chollo. En ese momento hubiera preferido no serlo, pero después me encontré con personas que sí afirmaban estar orgullosas de su condición, y asistí a las primeras manifestaciones del orgullo gay. ¿Pero cómo me podía sentir orgulloso de ir en contra de todo lo que (se) esperaba de mí? Pues precisamente por las razones con las que he introducido este artículo, porque esta realidad de uno mismo, por muy minoritaria o desacreditada que esté, existe a pesar de todo y para todos, y es cada cuál el que la encarna en su propia piel, convirtiéndose en la punta del iceberg de una causa que es común a todos. Esta es la grandeza de la diversidad humana.

Sí, me siento ORGULLOSO de ser una persona con síntomas de dependencia emocional. No podría ser de otra manera. Con mis queridas compañeras y compañeros nos hemos juntado en una asociación. Nos llamamos GAEDE (Grupo de Apoyo en el Empoderamiento de personas con síntomas de Dependencia Emocional) y tenemos mucho que decir. Te invitamos a que nos conozcas y a participar en nuestras actividades, visitando la web www.gaede.cat