28 may. 2018

¿Debo empezar una terapia?

En vuestros comentarios nos relatáis relaciones desiguales que os mantienen enganchadas, dificultades para sentiros bien con vosotras mismas e integradas en un entorno afectivo, y muy frecuentemente demandas de ¡socorro, me siento sola! Patrones que se corresponden con la codependencia o dependencia emocional, relaciones narcisistas, autofóbia, dificultades en el ámbito afectivo y en la gestión de la propia sensibilidad.

¿Me lo estoy inventando?

Una de las principales dificultades que presenta una configuración afectiva patológica (del griego pathos: padecer) es que no es visible como podría ser una dolencia física, y al quedar rezagada a un ámbito íntimo (psicológico) podemos pensar que no es tan importante, que ya pasará, que ha sido mala suerte, que con solo que consiga alguien que esté por mí o que con solo que me decida a cortar por fin... Así es como, sin darnos cuenta, contribuimos a cronificar la situación, acomodándonos a la idea de que algún día se hará justicia, sin entrar a trabajar la parte que nos toca, que es lo único que está en nuestra mano y que nos puede sacar de ah. Por mucho que la opresión provenga del otro, la solución ha de venir de ti misma.

¿Estoy enferma?

Hablamos de configuraciones inconscientes que se activan de manera automática y que se agravan con el paso del tiempo. Nuestro cerebro es un órgano más, que, como en el caso del hígado en el consumo excesivo de alcohol, se debilita al permanecer expuesto a situaciones de ansiedad continuada. El reconocimiento de que se padece un trastorno afectivo nos permite al mismo tiempo la humildad necesaria, no solo para pedir ayuda, sino también para desarrollar la parte de nosotras que nos pueda ayudar. Pero mientras nos mantengamos en el discurso de "yo controlo", "lo mío tampoco es tan grave", "invertir en terapia es tirar el dinero", "sigo sin cambiar nada pero esperando que todo cambie", etc., seguimos sin poder ayudarnos ni permitir que nos ayuden.

¿Por qué tengo yo que apechugar si es el otro que se ha portado mal conmigo?

Nuestro servicio está destinado a dar herramientas para la gestión de patrones afectivos disfuncionales, sea cual sea el papel que se haya asumido en la obra. El problema de autoculparse o de culpar al otro, es que nos mantiene en una dinámica de recriminación desde la que resulta muy difícil asumir responsabilidades y recibir ayuda.

Mientras nos mantengamos en el discurso de la culpa, la acusación, la venganza, el hacer justicia (que es muy respetable, pero en esta web no tratamos temas judiciales), seguiremos viviéndonos a través del otro, necesitando al otro, permitiéndole todo al otro, exigiéndole nuestra salvación, poniéndolo todo en sus manos, pero aun no cuidándonos ni reconociendo nuestra implicación en el problema, que es lo único que sí está en nuestra mano y que nos llevaría a desarrollar un aprendizaje vital. Esto nos permitiría explicitar patrones inconscientes que supongan un cambio sustancial en nuestra manera de relacionarnos. Pero para eso, cada una tenemos que arremangarnos.

Mantenernos en la acusación, a mí mismo o al otro, promueve que sigan proliferando las relaciones narcisistas, porque no nos estamos deteniendo aún a realizar un cuestionamiento personal desde la aceptación y el respeto a los límites. Las relaciones de codependencia en base a un patrón narcisista es una grave patología que concierne a todas las partes implicadas. Por lo tanto, el primer paso una vez diagnosticado este patrón, es conseguir el contacto 0, ya que es imposible resolver la situación desde dentro, y el siguiente y no menos importante, es realizar un proceso pausado y amoroso de reconexión emocional.

¿Cuando dar este paso?

En ocasiones la persona fabula con la idea de hacer terapia pero realmente aun no está dispuesta a cuestionar su patrón, lo cual es muy comprensible. Suele pasar que solicite visita muy convencida y que unos días después lo reconsidere y la acabe anule. Posiblemente no sea la primera vez que lo intenta, y cada vez se va convenciendo más a sí misma de que nadie la puede ayudar. No es fácil darse esta oportunidad, normalmente partimos de una autoestima muy deteriorada y nos cuesta mucho confiar en otras personas. Es bueno no presionarse ni generar grandes expectativas: ¿qué pasa por intentarlo un día? ¿Qué podría perder que fuera irrecuperable? ¿Qué podría pasar si me decidiera a dar este nuevo paso?

¿Dónde realizar la terapia?

Nosotras te ofrecemos a continuación nuestra propuesta terapéutica, pero puedes decidir iniciar tu proceso de recuperación en donde desees. Procura que se trate de un servicio especializado en donde se te ofrezca una explicación razonable a lo que te está pasando. También que pueda dotarte de herramientas para ejercer una contención adecuada a la compulsión que te permita poner fin al ciclo de la violencia y reconectar emocionalmente contigo misma. Siempre de manera amorosa, paciente y respetando tus límites.

¿Qué es el agenciamiento afectivo?

En GAEDE hemos desarrollado el concepto terapéutico de agenciamiento afectivo. Nuestro programa surge de la necesidad de acompañar procesos en que las relaciones afectivas comportan un sufrimiento inusual. Para lo cual proponemos sesiones individuales especializadas, así como un grupo de agenciamiento afectivo con el que trabajar los vínculos que establecemos, no solamente con otras personas, sino también con la vida y con nosotras mismas. Además recientemente hemos publicado un libro que esperamos sea de utilidad a todas las personas interesadas.

¿Cuál es la recomendación?

El sufrimiento emocional es algo terrible que hay que intervenir activamente, destinando todo el tiempo y recursos necesarios. Es tu vida la que está en juego, aunque no lo veas, aunque no lo creas ¡Pregúntale a tu cuerpo! Una terapia no es la panacea, pero es algo con lo que empezar cuando se está perdida. Es importante no presionarse y respetar el ritmo de cada una. El momento indicado es el momento en que empezamos, no antes.

© Sergi Ferré Balagué, 2018. Associació GAEDE.

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